Lunes, 9 de la mañana. Un montón de niñ@s llorando porque es lunes y cuesta madrugar. Además, para algun@s, es su primer día de comedor. Mientras intento que suelten las talegas en las perchas y dejen de llorar, uno de ellos vomita.
Ahora tengo que evitar que pisen el vómito, además de consolarlos y sentarlos en la asamblea, y buscar las toallitas para limpiar al niño que ha vomitado, y llenar el cubo de agua, ir a por la fregona...
Entonces una niña levanta la mano y me pregunta: "Seño, ¿por qué vienes hoy tan guapa?" Y con una sola frase se me quitan todas las penas.
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